Una riada en la frontera entre Nepal y Tíbet dejó al menos 160 muertos y mantuvo sin contacto a cientos de personas. La emergencia dañó vías y servicios energéticos en el corredor que conduce hacia el monte Kailash.
Víctimas y personas sin contacto
Nepal concentró la mayor parte de las víctimas confirmadas, con 157 cadáveres recuperados. En el condado tibetano de Gyirong, las autoridades chinas reportaron tres fallecidos y 265 desaparecidos. Los balances continuaban cambiando mientras los equipos alcanzaban localidades cubiertas de lodo y afectadas por interrupciones en las comunicaciones.
La crecida golpeó especialmente al distrito nepalí de Rasuwa, incluidas Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi, zonas próximas a uno de los principales pasos terrestres hacia Tíbet. Durante la mañana, el agua arrasó el puesto de aduanas, retenes militares y áreas pobladas ubicadas en el recorrido del río Bhote Koshi.
El balance oficial de Nepal incluyó 484 turistas sin contacto: 391 extranjeros y 93 nepalíes. Una parte importante de los extranjeros se encontraba en rutas de peregrinación hacia el monte Kailash. También fueron reportados como desaparecidos o incomunicados 44 miembros del Ejército, 28 policías, 13 integrantes de la Fuerza Armada de Policía y 60 trabajadores de proyectos hidroeléctricos.
Las primeras informaciones nepalíes incluyeron a dos españoles entre los desaparecidos. Sin embargo, el Ministerio de Exteriores de España indicó que no constan españoles afectados o ilocalizables. Sus representaciones en Nueva Delhi y Nepal seguían la situación.
Daños y rescate en la riada Nepal y Tíbet
Puentes y carreteras quedaron destruidos o dañados, con 40 kilómetros de vías afectadas, lo que dificultó el ingreso de los equipos de emergencia. La riada alcanzó además infraestructuras hidroeléctricas y una central solar. En el norte de Nepal, los daños a instalaciones energéticas redujeron en 12% la capacidad de la red nacional.
Nepal declaró las zonas afectadas como área de desastre durante tres meses y ordenó movilizar helicópteros militares y privados para las tareas de búsqueda y rescate. El Ejército desplegó seis helicópteros militares y ocho aeronaves privadas; los reportes contabilizaron decenas de evacuados y las operaciones continuaron durante la noche.
Shishir Khanal, ministro de Exteriores nepalí, vinculó inicialmente la catástrofe con un temblor en territorio tibetano que habría provocado un deslizamiento y bloqueado temporalmente el cauce antes del desbordamiento. El Servicio Geológico de Estados Unidos rectificó su aviso inicial sobre un sismo de magnitud 4,4 y concluyó que la energía sísmica fue generada por un deslizamiento de tierra.
En Gyirong fueron enviados 574 rescatistas, entre bomberos y operarios de maquinaria, para las labores de búsqueda. Una capa de lodo de hasta 1,5 metros dificultaba el trabajo. La Unión Europea activó el sistema satelital Copernicus para mapear las zonas afectadas y apoyar la respuesta en Nepal.

















