La Cancillería de Colombia informó este jueves que ha recibido reportes de 256 colombianos fallecidos y 973 desaparecidos en relación con la guerra entre Rusia y Ucrania. Las cifras proceden de información reunida por canales diplomáticos y consulares, mientras el Gobierno busca impedir que más ciudadanos se incorporen a las fuerzas armadas de ambos países.
Balance consular de colombianos
Los reportes de fallecimiento se distribuyen entre 162 registrados mediante información de Ucrania y 94 mediante información de Rusia. En cuanto a los desaparecidos, 676 casos fueron registrados por la vía ucraniana y 297 por la rusa. El balance distingue así el origen de los reportes recibidos por las autoridades colombianas.
La Cancillería también ha recibido 1.927 solicitudes de asistencia consular vinculadas con el conflicto. De ellas, 1.013 casos están asociados con Rusia y 914 con Ucrania. Se trata de un registro de peticiones de ayuda, distinto de los reportes de fallecidos y desaparecidos.
Ante la participación de nacionales en la guerra, las autoridades colombianas pidieron formalmente a Rusia y Ucrania que adopten medidas para evitar su incorporación a las respectivas fuerzas armadas. La Cancillería alertó además sobre ofertas de empleo en el exterior para labores militares, de seguridad y de apoyo operativo, e instó a verificar las condiciones de contratación y los riesgos antes de firmar acuerdos que puedan conducir a zonas de conflicto.
Reclutamiento de colombianos en el exterior
El Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre la Utilización de Mercenarios presentó en marzo un informe preliminar sobre el aumento del reclutamiento de colombianos para conflictos fuera del país. Sus expertos señalaron que más de 10.000 colombianos fueron reclutados como mercenarios para participar en guerras en el extranjero durante los últimos 11 años. Entre los destinos identificados figuran Ucrania, Rusia, Sudán y la República Democrática del Congo.
El grupo describió prácticas de captación que calificó de depredadoras. Indicó que los reclutadores recurren cada vez más a las redes sociales y señaló la existencia de empresas pantalla registradas en terceros países, entre ellos Panamá, presuntamente utilizadas para ocultar transacciones financieras y eludir responsabilidades legales. Michelle Small, presidenta del grupo, advirtió que el fenómeno está en aumento.
De acuerdo con los expertos de la ONU, los reclutas colombianos son predominantemente exmilitares y policías retirados menores de 40 años. Muchos tienen experiencia en combate rural, contrainsurgencia y tácticas militares adquirida durante el conflicto armado interno de Colombia. El grupo señaló que las oportunidades laborales limitadas y la expectativa de ganar entre $2.000 y $6.000 mensuales atraen a algunos antiguos integrantes de las fuerzas de seguridad.
Los expertos advirtieron que, una vez en el extranjero, algunos reclutas afrontan contratos redactados en idiomas que no comprenden, confiscación ilegal de pasaportes y despliegues inmediatos en el frente tras una preparación mínima. También recogieron reportes de salarios impagos y restricciones para poner fin a los contratos. Frente a esos riesgos, la Cancillería mantiene su llamado a revisar las condiciones de las ofertas antes de aceptarlas.

















