La plenaria del Senado aprobó el proyecto que crea en Colombia un impuesto al consumo para vapeadores, cigarrillos electrónicos y productos de nicotina oral. La iniciativa recibió 79 votos a favor y uno en contra. El cobro aún no comenzará: el texto debe conciliarse con la Cámara de Representantes antes de pasar a sanción presidencial.
Cómo sería el impuesto a vapeadores
La votación del 4 de noviembre cerró el debate de la iniciativa en el Senado. El proyecto 135 de 2025 también actualiza el régimen tributario de los cigarrillos y el tabaco elaborado. La Cámara de Representantes ya había aprobado su versión del texto, por lo que la conciliación definirá el contenido final antes de que pueda enviarse al presidente.
Para los vapeadores y cigarrillos electrónicos, el proyecto combina una tarifa fija por producto con un componente ad valorem: un cobro porcentual ligado al precio final de venta al público. Este último sería del 20% del precio de venta al público. A diferencia de los ajustes previstos para productos de tabaco que ya pagan impuesto al consumo, en estos dispositivos se crearía un tributo que antes no se les aplicaba.
La iniciativa extiende esa nueva carga a los productos de nicotina oral. Así, el cambio no se limita a modificar lo que pagan los cigarrillos tradicionales: incorpora otras presentaciones de nicotina al régimen del impuesto al consumo.
Recaudo para salud y deporte
El senador Juan Caicedo, ponente de la iniciativa, calcula que los gravámenes podrían recaudar cerca de $1 billón al año. Se trata de una proyección del congresista, no de recursos ya obtenidos. Caicedo explicó que el recaudo se distribuiría entre los departamentos y que la mayor parte financiaría el sistema de salud territorial.
De acuerdo con la distribución presentada por Caicedo, el 84% se destinaría a salud pública, con prioridad para el aseguramiento, los programas de prevención y las inversiones en infraestructura sanitaria departamental. El 16% restante iría al fomento del deporte. El senador defendió la tarifa acordada con el argumento de que una carga demasiado alta podría favorecer el comercio ilegal.
El monto del impuesto fue objeto de discusión en el Senado. La senadora Jennifer Pedraza cuestionó que se aprobara una tarifa inferior a la propuesta del Gobierno, mientras que el senador David Barguil expresó inquietudes por sus posibles efectos sobre las rentas departamentales y el comercio ilegal. Las bancadas de Cambio Radical y En Marcha plantearon reforzar los controles aduaneros y la vigilancia en las fronteras.
El siguiente paso es conciliar las versiones aprobadas por Senado y Cámara. Después, el texto resultante deberá pasar a sanción presidencial. De completarse esos trámites, el nuevo impuesto para vapeadores, cigarrillos electrónicos y nicotina oral comenzaría a regir seis meses después de la entrada en vigencia de la ley.

















