La Presidencia afirmó que el padre Rodolfo Londoño de la Espriella no tiene vínculo familiar con Abelardo de la Espriella, tras su designación como delegado del Gobierno ante los Consejos Superiores Universitarios de cinco instituciones públicas.
Designación en Consejos Superiores Universitarios
El pronunciamiento respondió a versiones que asociaban la coincidencia de uno de los apellidos con un supuesto parentesco entre el sacerdote, capellán de la Casa de Nariño, y el jefe de Estado. La Presidencia sostuvo que la coincidencia en uno de sus apellidos no constituye relación de consanguinidad, afinidad o parentesco alguno.
Rodolfo Londoño de la Espriella fue designado como representante presidencial en los Consejos Superiores Universitarios de la Universidad Nacional, la Pedagógica, la de Antioquia, la del Valle y la del Atlántico. Estos espacios corresponden a instancias de dirección y diálogo de las instituciones de educación superior.
La Casa de Nariño indicó que la designación no constituye un cargo remunerado. Por esa representación, agregó, el padre Londoño de la Espriella no recibe salario, honorarios ni remuneración alguna.
Cuestionamiento anunciado por el Pacto Histórico
La aclaración oficial se produjo mientras sectores del Pacto Histórico anunciaron que demandarán el nombramiento. La representante a la Cámara Isabel Vera afirmó que la decisión viola el régimen de inhabilidades por conflicto de interés.
Vera cuestionó además que la representación hubiera recaído en un sacerdote y no en un académico o científico. La congresista planteó que la decisión constituye un caso de nepotismo.
Frente a esos cuestionamientos, la Presidencia defendió que la designación responde exclusivamente a criterios de idoneidad y servicio. El Gobierno señaló que la representación presidencial busca fortalecer la educación superior, promover el diálogo institucional y mantener una interlocución entre el Ejecutivo y las comunidades universitarias.
En su comunicación, la Presidencia reiteró que los cargos y responsabilidades públicas deben entregarse con base en méritos, capacidades y vocación de servicio, y no por parentescos, amistades o privilegios. La controversia permanece centrada en la representación del padre Londoño de la Espriella ante los cinco Consejos Superiores Universitarios.

















