Estados Unidos trasladó drones MQ-9 Reaper desde África a Colombia y Ecuador para apoyar las acciones de ambos países contra el crimen organizado. El despliegue amplía la cooperación militar de Washington con Bogotá y Quito, que en los últimos meses acordaron iniciar operaciones conjuntas.
Despliegue de drones MQ-9 Reaper
Dos fuentes militares informaron a The New York Times del traslado de las aeronaves. Colombia había anunciado su llegada en agosto y la confirmó este martes. El ministro de Defensa de Ecuador, Gian Carlo Loffredo, confirmó que dos Reaper ya operan en el espacio aéreo ecuatoriano en labores de cooperación.
Los MQ-9 Reaper realizan misiones de reconocimiento y vigilancia sin exponer a tripulaciones. Pueden volar a una altura de hasta 15.000 metros y transportar armamento de precisión. Su capacidad ofensiva distingue a estas aeronaves de equipos dedicados únicamente a recopilar información.
En Colombia, funcionarios de Defensa habían informado de un acuerdo para recibir tres Reaper en préstamo y estudiar la adquisición de un cuarto aparato. Esas cifras corresponden al plan comunicado para el país, mientras que las fuentes militares citadas sobre el traslado desde África hablaron de un número indeterminado de drones.
El diplomático retirado Francisco Palmieri, antiguo encargado de negocios de Estados Unidos en Bogotá, interpretó el despliegue como una señal del compromiso de Washington de ampliar tanto el nivel como el tipo de cooperación. Su valoración se produce mientras la Administración estadounidense plantea extender sus operaciones contra el narcotráfico en la región.
Operaciones conjuntas en Sudamérica
En marzo, el Comando Sur de Estados Unidos anunció operaciones conjuntas con Ecuador contra organizaciones que Washington designa como terroristas. El Gobierno de Daniel Noboa confirmó el inicio de esas acciones y señaló que sus detalles son información clasificada.
Colombia avanzó después en la misma dirección. El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, anunció que Bogotá había autorizado operativos contra grupos y redes que Washington califica como terroristas. El Gobierno colombiano confirmó la decisión mediante un comunicado y la vinculó con una respuesta coordinada en el hemisferio.
Los dos países también se incorporaron al Escudo de las Américas, una coalición impulsada por Donald Trump para combatir el narcotráfico en la región. El vicepresidente colombiano, José Manuel Restrepo, defendió esa iniciativa durante una reunión celebrada en los márgenes de la Asamblea General de la ONU.
El despliegue ocurre mientras continúan los ataques estadounidenses contra embarcaciones señaladas como vinculadas al narcotráfico en el Caribe y el Pacífico. Durante el Gobierno de Gustavo Petro, Bogotá denunció esos ataques como ejecuciones extrajudiciales. Las operaciones han dejado al menos 230 muertos, sin pruebas de que hayan reducido el ingreso de drogas a Estados Unidos.
El general Francis Donovan planteó extender al continente los ataques que Washington ya realiza contra embarcaciones en esas aguas. Por ahora, los Reaper trasladados a Colombia y Ecuador se integran a una cooperación militar que ambos gobiernos han ampliado mediante acuerdos para realizar operaciones conjuntas.











