El memorando EE.UU.-Irán quedó formalizado tras la firma de Donald Trump en el Palacio de Versalles, mientras Irán insistió en que el texto es interino y solo abre un periodo de 60 días para intentar un acuerdo “final”. El documento, según las descripciones difundidas por Washington, incluye compromisos sobre Ormuz, sanciones, un capítulo nuclear y un esquema de reconstrucción.
Una firma ante cámaras y la disputa por la “ceremonia”
Trump dijo a periodistas en Francia que lo firmó personalmente y lo zanjó con una frase: “Ya está firmado”. Su asesor Dan Scavino publicó en X un video en el que se ve al mandatario rubricar el documento y entregarlo al secretario de Estado, Marco Rubio, durante una cena con el presidente francés Emmanuel Macron.
Teherán, en cambio, buscó bajarle el tono a la puesta en escena. El portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmail Baqai, sostuvo que el proceso ya estaba cerrado porque el memorando habría sido firmado electrónicamente por ambos gobiernos, por lo que una ceremonia formal en Suiza ya no sería necesaria.
Baqai también afirmó que el texto se redactó en inglés y farsi a pedido de Irán, con el objetivo de evitar diferencias de interpretación. En esa misma línea, las autoridades iraníes remarcaron que el documento no equivale al acuerdo definitivo.
Qué plantea el memorando EE.UU.-Irán: Ormuz, sanciones y una hoja de ruta nuclear
De acuerdo con el contenido distribuido a medios por un alto funcionario estadounidense, se trata de un acuerdo de 14 puntos. Entre sus ejes figura un cese de combates en “todos los frentes”, con una mención explícita a Líbano.
El texto también plantea reabrir el estrecho de Ormuz y garantizar el libre paso de los barcos mientras se desarrollen las conversaciones. Además, incorpora compromisos sobre sanciones y activos iraníes, junto con un esquema de reconstrucción.
En el apartado nuclear, el memorando menciona la promesa de Irán de no desarrollar armas nucleares y una hoja de ruta para la disposición y dilución del stock de uranio enriquecido mediante un mecanismo “mutuamente acordado”. Por su parte, la parte estadounidense se comprometió a terminar “todos los tipos de sanciones”, incluidas las que impactan las exportaciones de crudo.
El documento incluye, además, la idea de un fondo de 300.000 millones de dólares para la reconstrucción de Irán. La Casa Blanca indicó que trabajaría con socios regionales para crearlo, mientras Trump y un alto funcionario negaron que Estados Unidos vaya a aportar dinero directamente.
Jamenei lo llama “interino” y surgen críticas republicanas en EE.UU
El líder supremo iraní, el ayatolá Mojtaba Jamenei, afirmó en un mensaje emitido por la televisión estatal que Trump actuó por “desesperación” para cerrar el memorando. También dijo que inicialmente se oponía a firmar, pero que autorizó el paso tras el compromiso del presidente iraní y del Ejecutivo de proteger los “derechos” del país.
Jamenei recalcó que el memorando no representa un acuerdo definitivo y que Irán esperará el cumplimiento de condiciones. Tras esa declaración, la televisión oficial sostuvo que la “correcta aplicación” recae en Washington y reclamó el cese de ataques israelíes contra Líbano.
En Estados Unidos, Trump defendió el entendimiento en Truth Social y lo vinculó con señales económicas, al señalar que la bolsa alcanzó un máximo histórico y que los precios del petróleo “se están desplomando”. Sin embargo, el senador Bill Cassidy lo calificó como “el peor error de política exterior en décadas”, y John Cornyn advirtió que “no hay nada” que impida a Irán volver a bloquear Ormuz.
El vicepresidente JD Vance dijo que encabezará el equipo negociador y planteó que la etapa siguiente debe evitar que Ormuz vuelva a convertirse en un “punto de estrangulamiento” para la economía global. Sobre esa fase, NBC News informó que durará 60 días en Suiza, mientras la Cancillería iraní indicó que las delegaciones prevén reunirse en Ginebra para discutir el siguiente paso.










