María Esperanza Moreno pasó cerca de 25 años buscando respuestas sobre el paradero de su hija, Anyi Vanessa Bravo Moreno, quien salió de su hogar cuando tenía 16 años y posteriormente ingresó a un grupo armado no estatal en el año 2000.
Desde entonces, Esperanza se dedicó a reconstruir cada pista que encontraba en conversaciones, llamadas telefónicas y encuentros esporádicos con su hija. A finales de 2004 perdió completamente la comunicación con Anyi Vanessa, dando inicio a una búsqueda que la llevó en repetidas ocasiones hasta el departamento del Caquetá, donde recopiló nombres, teléfonos y direcciones que organizó cuidadosamente en una carpeta.
La búsqueda encontró un nuevo camino
En septiembre de 2021, Esperanza presentó una solicitud de búsqueda ante la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) en Caquetá. La información reunida durante años por la familia se convirtió en un punto de partida para la investigación humanitaria y extrajudicial.
Con el trabajo de la UBPD y los encuentros promovidos por la Corporación Humanitaria Reencuentros con firmantes del Acuerdo de Paz, se estableció que Anyi Vanessa habría fallecido en enero de 2006, en hechos relacionados con el conflicto armado. Según la investigación, su cuerpo habría sido sepultado en una zona rural de Puerto Rico, Caquetá.
En octubre de 2023 se preparó una misión humanitaria en el marco del Plan Regional de Búsqueda Norte del Caquetá, con participación de la UBPD, Reencuentros y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).
Finalmente, en marzo de 2025, la misión ingresó a una zona de alta montaña y logró recuperar un cuerpo esqueletizado junto con elementos asociados. Tras los análisis realizados de manera articulada con el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, se confirmó plenamente la identidad de Anyi Vanessa Bravo Moreno.
Una despedida después de décadas
La llamada que confirmó la identidad de su hija llegó a Esperanza en Neiva. Después de casi 25 años de incertidumbre, finalmente obtuvo la respuesta que había buscado durante tanto tiempo.
«Yo dudaba de que mi hija estuviera muerta. Fui a muchos lugares a preguntar por ella, nunca desmayé, yo seguí», recordó María Esperanza.
Antes de la entrega digna, la madre pudo visitar los restos de su hija y prepararse para despedirla. Posteriormente, familiares y amigos se vistieron de blanco para acompañar el homenaje realizado en el Cementerio Central de Neiva, donde globos blancos y azules fueron elevados al cielo en memoria de Anyi Vanessa y como símbolo de la perseverancia de una madre que nunca dejó de buscarla.



