En el documento, la CEC destacó que el magnicidio de Uribe Turbay representa una tragedia no solo para la familia del político, sino también para la sociedad colombiana en su conjunto. En este sentido, la Conferencia subrayó la necesidad urgente de que las autoridades competentes continúen sus esfuerzos para esclarecer los hechos y dar con los responsables del ataque.
«Pedimos a las autoridades y entidades competentes del Estado que continúen los esfuerzos por el esclarecimiento de la verdad sobre este magnicidio, de modo que no quede impune», señaló el Episcopado.
Los obispos también hicieron un llamado a la población colombiana a no perder la esperanza, incluso ante los difíciles momentos que atraviesa el país debido a la violencia. Instaron a los colombianos a rechazar cualquier tipo de violencia y a reaccionar de manera pacífica en defensa de los principios fundamentales que han caracterizado la identidad nacional.
Recordaron el lema «¡Libertad y Orden!» presente en el escudo nacional, e instaron a que este se convierta en un principio guía para la reconstrucción de la sociedad colombiana.
El comunicado destacó que, para la CEC, la «libertad» implica el derecho al desarrollo humano integral de todas las personas, la posibilidad de expresar y gestionar las diferencias de manera pacífica, y la protección de la vida en todas sus etapas. Por su parte, «el orden» debe ser entendido como la necesidad de garantizar la participación ciudadana, la armonía social y el respeto a los derechos y deberes de cada individuo dentro de la sociedad.
En un video, el cardenal Luis José Rueda Aparicio, presidente de la CEC, se unió al dolor de la familia Uribe Turbay, expresando palabras de aliento y solidaridad. «Hoy queremos decirle a la familia Uribe Turbay que los rodeamos en oración… Ahora lo presentamos al Padre Dios para que lo reciba en la casa eterna», indicó el cardenal, quien también hizo un llamado a la unidad nacional. «Este no es un momento para dividirnos. Este es un momento para unirnos», afirmó, insistiendo en que la violencia no es el camino hacia el progreso.
El mensaje de la Conferencia Episcopal coincidió en rechazar de manera contundente cualquier manifestación de violencia. «La violencia no es camino de vida ni de progreso, sino que engendra más violencia y muerte», expresaron, recordando que la construcción de un país justo y en paz requiere de un esfuerzo colectivo y de un compromiso con la equidad y la reconciliación. La CEC concluyó su comunicado con una oración especial por Colombia, pidiendo la unidad de los pueblos y el regreso de la paz al territorio nacional.

El Episcopado colombiano reiteró su compromiso con la reconciliación y la paz en el país, haciendo énfasis en que, como Iglesia, seguirán trabajando en todo el territorio nacional para contribuir al anhelo de un país en armonía. En su mensaje, la CEC destacó que, a pesar de los desafíos actuales, la construcción de una nación más equitativa y libre de violencia sigue siendo un objetivo que requiere de la acción de todos los ciudadanos.
El comunicado finalizó con un mensaje esperanzador para la nación: «Nos confiamos a la acción del Espíritu de Jesucristo resucitado. Para que en Colombia los enemigos vuelvan a la amistad, los adversarios se den la mano y los pueblos busquen la unión.» La Conferencia Episcopal expresó su esperanza de que los colombianos puedan superar la división y trabajar juntos por un futuro de paz y reconciliación.