Tras el accidente del avión Hércules C-130H en Puerto Leguízamo (Putumayo) el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, entregó nuevos detalles sobre las posibles causas del siniestro y las líneas de investigación en curso y en donde reconoció que ya existen hipótesis preliminares.
Una de las principales líneas apunta a un posible impacto con vegetación durante el despegue. Según explicó, se analiza un video en el que se observa que la aeronave habría rozado o “podado” un árbol en los primeros segundos de vuelo, lo que pudo afectar su capacidad para ganar altura. Las autoridades buscan establecer por qué el avión no logró superar los obstáculos cercanos a la pista, pese a los cálculos técnicos que normalmente garantizan un ascenso seguro.
El peso de la aeronave también hace parte del debate. Sánchez indicó que se trataba de un vuelo militar con personal armado y equipado, pero defendió los protocolos de seguridad, asegurando que cada pasajero y su carga son pesados individualmente antes del despegue para evitar sobrecargas.
Otro de los puntos en discusión ha sido la antigüedad del avión. Mientras el presidente Gustavo Petro ha cuestionado el estado de estas aeronaves, calificándolas de “viejas”, el ministro subrayó que el Hércules, fabricado en 1983, aún tenía cerca de 20.000 horas de vuelo disponibles y cumplía con rigurosos procesos de mantenimiento. De hecho, la aeronave había salido de un mantenimiento mayor en julio de 2023, en el que se revisaron todos sus componentes.
Finalmente, el jefe de la cartera de Defensa descartó que el accidente esté relacionado con un ataque terrorista y aseguró que la tripulación contaba con la preparación y certificaciones requeridas para este tipo de operaciones.



