Los países aseguraron que las acciones emprendidas por EE.UU contravienen principios fundamentales del derecho internacional, en particular la prohibición del uso y la amenaza de la fuerza, el respeto a la soberanía y a la integridad territorial de los Estados, consagrados en la Carta de las Naciones Unidas.
En ese sentido, calificaron las acciones como un “precedente sumamente peligroso para la paz, la seguridad regional y ponen en riesgo a la población civil”.
“Reiteramos que la situación en Venezuela debe resolverse exclusivamente por vías pacíficas, mediante el diálogo, la negociación y el respeto a la voluntad del pueblo venezolano en todas sus expresiones, sin injerencias externas y en apego al derecho internacional. Reafirmamos que sólo un proceso político inclusivo, liderado por las y los venezolanos, puede conducir a una solución democrática, sostenible y respetuosa de la dignidad humana”, indicaron los Gobierno a través de un comunicado.
Los países hicieron un llamado a la unidad regional, más allá de las diferencias políticas, frente a cualquier acción que ponga en riesgo la estabilidad regional y pidieron al Secretario General de las Naciones Unidas y a los Estados Miembros de los mecanismos multilaterales pertinentes contribuir a la desescalada de las tensiones y a la preservación de la paz regional.
“Manifestamos nuestra preocupación ante cualquier intento de control gubernamental, de administración o apropiación externa de recursos naturales o estratégicos, lo que resulta incompatible con el derecho internacional y amenaza la estabilidad política, económica y social de la región”, concluyeron los países firmantes del comunicado.



