Beatriz González fue pintora, curadora, maestra e historiadora del arte colombiana que dedicó su vida pintar la historia del país, a dignificarla y cuestionarla.
Todo comenzó con una noticia de prensa. Una fotografía gris con dos jóvenes sosteniendo un ramo de flores blancas, publicada por El Espectador, inspiró a Beatriz González, nacida en Bucaramanga en 1938, a experimentar con sus pinceles.
Eran Antonio Martínez Bonza y Tulia Vargas, pareja que se quitó la vida en la represa del Sisga tras fotografiarse para informar a sus familiares, según el portal HA (Historia/Arte).
González reversionó la imagen impregnándola de rojos y verdes. «Los suicidas del Sisga», galardonada en 1965 en el Salón de Artistas Nacionales, cumplió 60 años en 2025 y marcó el inicio de su búsqueda: reconstruir la memoria popular a partir de relatos periodísticos.
«Su sensibilidad para ver la cultura visual del pasado, las imágenes de periódicos, las estampas populares, hizo de ella una artista sin igual en Colombia y América Latina. Impresionante legado que deja como artista e investigadora», destaca Katia González, directora (e) del Museo Nacional de Colombia.
Ese método, transformar la noticia efímera en testimonio permanente, definiría toda su trayectoria. González representó a las víctimas del conflicto armado, los NN arrojados a los ríos e hitos como la masacre de Las Delicias en Puerto Leguízamo, Putumayo. Cada pincelada era un testimonio contra el olvido.
Su obra más emblemática en espacio público llegó en 2009. González intervino a mano los columbarios del Cementerio Central de Bogotá (antiguo Cementerio de Pobres) con «Auras anónimas», un homenaje a 8.957 víctimas del conflicto armado y del trágico 9 de abril de 1948. En las lápidas reprodujo imágenes de hombres cargando cadáveres, reversión de las fotografías que circularon en la prensa nacional.
Este ensayo sobre el dolor fue declarado Monumento Nacional en 1984 (decreto 2390 del 26 de septiembre de ese añoo) y es una de las intervenciones artísticas públicas más importantes de Latinoamérica. En 2022 el Ministerio identificó afectaciones severas en los soportes originales por condiciones ambientales; en febrero de 2025 la Alcaldía Mayor de Bogotá anunció su restauración.
Formada en la Universidad de los Andes y Koninklijke Academie van Beeldende Kunsten (Paises Bajos), González rechazó lo convencional. Eligió la cama, la cortina metálica, el mueble cotidiano, el cementerio como lienzos para sus obras. Llevó el arte a objetos y lugares que habitamos.
Paralelamente a su creación artística, investigó el arte colombiano de los siglos XIX y XX, rescatando figuras como José María Espinosa, Ramón Torres Méndez y Luis Caballero. Fue curadora de las colecciones de arte e historia del Museo Nacional, directora de educación del Museo de Arte Moderno de Bogotá y asesora de las colecciones del Banco de la República desde 1985. Su obra nos recuerda que la memoria es un acto de justicia y que mirar el dolor a través del arte es un paso determinante hacia la sanación colectiva.



