viernes, octubre 16, 2026
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Abelardo De La Espriella lleva su ofensiva contra el «wokismo» a la política cultural

El presidente Abelardo De La Espriella anunció una «contrarrevolución cultural» contra lo que llama «wokismo». Durante una visita al Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, planteó cambiar el nombre de la entidad y vinculó su ofensiva con decisiones sobre el Museo Nacional, la educación y los espacios públicos.

Cambios en la política cultural

De La Espriella afirmó que la cartera volverá a llamarse Ministerio de Cultura y Patrimonio. Presentó el cambio como parte de una política centrada en la identidad nacional, la tradición familiar y la conservación del patrimonio colombiano. También cuestionó la orientación cultural del gobierno de Gustavo Petro, al que acusó de haber «fragmentado conceptualmente la cultura».

El anuncio estuvo acompañado por el retiro de al menos 30 afiches, fotografías y objetos de tres salas de exhibición del Museo Nacional, en Bogotá. Las piezas abordaban la historia de los movimientos LGBTI y feministas, las víctimas de la violencia política contra la Unión Patriótica y el Acuerdo de Paz.

El mandatario pidió además a la ministra Paola Holguín retirar de los espacios públicos imágenes y obras alusivas a Carlos Pizarro Leongómez, excomandante del M-19. En su intervención, sostuvo que el Gobierno revisará expresiones culturales que, a su juicio, hagan apología del terrorismo.

La ofensiva se suma a una revisión integral de currículos y textos educativos que De La Espriella ya había pedido para eliminar lo que su gobierno denomina «ideología de género». Al explicar su postura, asoció el «wokismo» con el lenguaje inclusivo, las políticas identitarias y las interpretaciones históricas centradas en la confrontación entre opresores y oprimidos.

El «wokismo» y sus críticos

La palabra inglesa woke significa «despierto». En su uso político original, se vinculó con la atención al racismo y la discriminación; después se extendió a otras causas de justicia social. Hoy no designa una doctrina única: sectores conservadores emplean «wokismo» como una etiqueta crítica para agrupar posiciones progresistas sobre identidad, diversidad y lenguaje.

De La Espriella calificó esa corriente como «uno de los grandes cánceres que amenazan la unidad nacional y a la sociedad colombiana». También afirmó que las instituciones públicas no deben imponer una interpretación ideológica de la historia. Sobre su administración, advirtió: «No hay ambigüedad en esa materia y no voy a permitir que ningún funcionario la tenga».

El anuncio provocó reacciones opuestas. La periodista María Jimena Duzán lo interpretó como una amenaza para el pluralismo y los derechos constitucionales, y expresó preocupación por sus posibles efectos sobre minorías, mujeres y artistas. En contraste, la exsenadora María Fernanda Cabal celebró la iniciativa y la presentó como un paso para combatir posturas que cuestiona.

El analista político Alejandro Chalá planteó que la ofensiva también puede servir para cohesionar a sectores de derecha que mantienen disputas sobre su representación y participación en el Gobierno. Mientras continúa ese debate, De La Espriella mantiene entre sus planteamientos el cambio de nombre del ministerio y la revisión de contenidos educativos y culturales.

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