Cientos de personas marcharon en Bogotá y otras ciudades de Colombia en la primera gran movilización contra el Gobierno de Abelardo de la Espriella. Sindicatos, estudiantes, campesinos y organizaciones indígenas reunieron reclamos sobre educación, derechos laborales y medio ambiente, mientras el presidente estrenaba un decreto que modifica la actuación de las autoridades ante las protestas.
Protestas contra De la Espriella
En Bogotá, la marcha cortó una de las principales avenidas y avanzó hacia la Plaza de Bolívar. Las pancartas reclamaron la defensa de la educación pública y los derechos humanos. También hubo banderas palestinas y mensajes contra la influencia de Estados Unidos, en una jornada que reunió causas distintas bajo el rechazo al presidente.
El senador Iván Cepeda encabezó la movilización y la calificó como «la primera demostración» de la oposición, a poco más de dos meses del inicio del Gobierno. Acusó a De la Espriella de adoptar medidas arbitrarias y de intentar intimidar a quienes protestan. «Si insiste, habrá movilizaciones cada vez más grandes», afirmó.
Entre los motivos de la convocatoria figuraron el anuncio de fracking y la inquietud de universitarios ante una posible entrada de policías y militares en los campus. Un borrador de decreto que abre la puerta a una mayor participación privada en la administración de colegios públicos despertó alarmas en la Federación Colombiana de Educadores (Fecode).
Las organizaciones indígenas reaccionaron, por su parte, a una iniciativa para crear un sistema de información sobre sus guardias. Cepeda sumó a sus críticas el salario, las pensiones y la reforma agraria. El senador sostuvo que las políticas del Ejecutivo afectan simultáneamente a distintos sectores, una interpretación con la que explicó la variedad de participantes en la marcha.
Juan Diego, estudiante y mesero de 18 años, acudió con un cartel contra el presidente, Israel y el servicio migratorio estadounidense ICE. Dijo que las advertencias de De la Espriella sobre la respuesta a eventuales hechos violentos le provocan rabia, pero también lo motivan a defender el derecho a protestar.
Un decreto para las manifestaciones
La noche anterior a la marcha, De la Espriella firmó un decreto que reforma el protocolo de actuación ante las protestas. La norma permite a la fuerza pública intervenir contra quienes cometan actos violentos sin agotar antes las etapas de diálogo y mediación. Entre las conductas previstas están portar armas o explosivos, retener personas, agredir a terceros y destruir infraestructura.
El texto establece que la intervención debe dirigirse solo contra quienes cometan actos violentos. La convocatoria, el contenido de una protesta o la presencia de personas con el rostro cubierto no justifican por sí solos la actuación de la fuerza pública. El decreto final incorporó mayores garantías que el borrador sometido a consulta por el Ministerio del Interior.
Antes de firmarlo, el presidente había advertido que los bloqueos permanentes de carreteras o carriles-bus son «delitos» y no «derechos». También acusó a los convocantes de buscar desestabilizar a su Gobierno. Cepeda rechazó esas declaraciones y sostuvo que no impedirán nuevas movilizaciones.
Las protestas también llegaron a Medellín y Cali. En Medellín participaron estudiantes de las universidades Nacional y de Antioquia, además de sindicatos. En Cali, la marcha ocupó varios kilómetros de la calle Quinta; pasado el mediodía, el puesto de mando unificado de la ciudad reportó normalidad.














