El Ideam confirmó oficialmente la presencia del fenómeno de El Niño en Colombia, después de meses de seguimiento a sus señales en el océano Pacífico y la atmósfera. La decisión lleva al Gobierno y a las autoridades territoriales a preparar su respuesta ante una posible reducción de las lluvias, con planes de contingencia activados a más tardar el 30 de noviembre.
Las señales detrás de la confirmación
Desde junio de 2026, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) había identificado condiciones de El Niño en el Pacífico ecuatorial y la atmósfera. En los meses siguientes informó que esas señales continuaban fortaleciéndose y que era muy probable que persistieran hasta el primer trimestre de 2027.
La confirmación exige evaluar más que el calentamiento del agua. El seguimiento científico considera si la anomalía de temperatura se mantiene y si aparecen cambios atmosféricos asociados, entre ellos alteraciones de los vientos, la nubosidad y las precipitaciones. En su última medición, el Ideam registró una anomalía de +3,49 °C en la temperatura superficial del océano.
Las proyecciones del Ideam asignan un 83% de probabilidad a que el fenómeno mantenga una intensidad entre fuerte y muy fuerte al menos hasta marzo de 2027. Sus efectos podrían prolongarse hasta el primer semestre de ese año, aunque la evolución de las lluvias y las temperaturas seguirá bajo monitoreo.
La declaración no implica que deje de llover en todo el país. Las regiones Caribe, Andina y Pacífica aún registran precipitaciones propias de la temporada, pero el déficit de lluvias podría intensificarse a partir de diciembre. La disminución prevista puede presionar las fuentes de agua y elevar el riesgo de incendios forestales; las lluvias también mantienen vigentes los riesgos de crecientes súbitas e inundaciones.
Planes ante El Niño
El Gobierno puso en marcha una respuesta interinstitucional en el marco de la Directiva Presidencial 03 y la Ley 1523 de 2012, sobre gestión del riesgo de desastres. Las entidades responsables deben tener sus planes de contingencia formulados y activados a más tardar el 30 de noviembre.
La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) coordina capacidades de respuesta en los territorios y refuerza el monitoreo de incendios forestales con herramientas satelitales. El Ministerio de Ambiente adelanta acciones de protección de ecosistemas estratégicos, fuentes hídricas y zonas vulnerables.
En el ámbito territorial, los alcaldes deberán convocar sus consejos municipales de gestión del riesgo, actualizar sus estrategias de respuesta y asegurar fuentes alternas de agua. Los gobernadores tendrán que coordinar las capacidades departamentales y apoyar a los municipios con menos equipos o personal para atender emergencias.
El Ministerio de Minas y Energía ejecuta, a su vez, un plan de choque ante la presión que un periodo seco puede ejercer sobre los embalses y la generación hidroeléctrica. Incluye fortalecer la generación térmica, respaldar el suministro de combustibles y aplicar medidas de eficiencia y ahorro previstas en el Plan Energía YA.
Con la confirmación del fenómeno, la próxima fecha para la preparación institucional es el 30 de noviembre: para entonces, las entidades responsables deberán tener activados sus planes de contingencia.











