El Gobierno de Abelardo de la Espriella formalizó el regreso de Colombia a la Declaración del Consenso de Ginebra, una coalición que rechaza la existencia de un derecho internacional al aborto. La adhesión fija una posición diplomática sobre derechos reproductivos, pero no modifica la legislación colombiana.
El alcance del Consenso de Ginebra
La formalización se realizó el 8 de octubre de 2026 en la sede de la Misión Permanente de Colombia ante la Organización de los Estados Americanos (OEA). Participaron la representación colombiana ante ese organismo y la Secretaría de Salud de Estados Unidos, que ejerce la secretaría del Consenso de Ginebra.
El embajador colombiano ante la OEA, Alejandro Ordóñez, describió el acuerdo como una declaración política de 47 Estados. Sus integrantes, explicó, se comprometen a promover en espacios multilaterales la defensa de la vida y el fortalecimiento de la familia. La declaración sostiene que no existe un derecho internacional al aborto ni una obligación internacional de los Estados de promoverlo o facilitarlo.
La Cancillería presentó la adhesión como un compromiso político y diplomático para ampliar alianzas y cooperación internacional. Ordóñez también señaló que la declaración no tiene efectos jurídicos. Esa distinción es relevante en Colombia, donde la Corte Constitucional despenalizó en 2022 la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 24 de gestación.
Después de ese plazo, el procedimiento sigue permitido bajo causales como el riesgo para la vida de la mujer, la malformación del feto o un embarazo producto de violencia sexual. El regreso a la coalición expresa la posición internacional del Ejecutivo de De la Espriella, sin cambiar por sí mismo esas condiciones de acceso.
Un regreso tras la salida de 2022
Colombia ya había ingresado a la declaración en mayo de 2022, durante el gobierno de Iván Duque y cuando Ordóñez también ocupaba la embajada ante la OEA. El gobierno de Gustavo Petro revirtió después esa decisión. Al explicar la salida, sostuvo que Colombia reconocía la existencia de diversas formas de familia en distintos sistemas culturales, sociales y políticos.
La declaración había sido impulsada en 2020 por gobiernos como los de Donald Trump en Estados Unidos y Jair Bolsonaro en Brasil. El retorno colombiano se produce en medio de la orientación del Gobierno de De la Espriella sobre el aborto: el presidente ha defendido restringirlo hasta donde permita la ley. Además, congresistas de Salvación Nacional respaldan un proyecto que busca establecer la protección de la vida humana desde la fecundación.
La nueva adhesión recibió críticas y apoyos. Andrés Sampayo, doctor en Estudios Políticos e Internacionales de la Universidad del Rosario, afirmó que la coalición busca recortar derechos de las mujeres y pidió que Colombia se retire. En contraste, el representante conservador Luis Miguel López Aristizábal celebró el regreso y defendió la protección de la vida antes del nacimiento.
La internacionalista Sandra Borda planteó que la Corte Constitucional debe revisar las posibles inconsistencias entre las normas internas y la suscripción de acuerdos internacionales. Por ahora, Colombia vuelve a participar en la coalición mientras permanece vigente la despenalización del aborto hasta la semana 24.













