Un hecho que ha generado polémica en Neiva quedó al descubierto durante un operativo nocturno de control vial. Una agente de tránsito fue sorprendida conduciendo un vehículo particular con grado uno de alcoholemia en pleno procedimiento oficial adelantado en el centro de la ciudad.
La secretaria de Movilidad, Edna Cruz, calificó la situación como “totalmente reprochable”, al tratarse de una funcionaria encargada precisamente de hacer cumplir las normas. El caso ocurrió en la carrera 5 entre calles 13 y 14, donde se desarrollaba un control conjunto con la Policía Nacional de Colombia, el Ejército y otras autoridades.
Hallazgos durante el procedimiento
La agente, identificada como Katherine Maldonado Penagos, salía de un establecimiento nocturno cuando fue requerida por los uniformados. La prueba practicada arrojó resultado positivo en grado uno de alcoholemia. Además, las autoridades verificaron que el vehículo que conducía tenía el SOAT vencido.
Según explicó la secretaria, tanto ella como el alcalde estuvieron presentes durante el procedimiento, validando lo ocurrido. Aunque la funcionaria no se encontraba en servicio, su condición de servidora pública implica responsabilidades adicionales frente al cumplimiento de la ley.
Sanciones y proceso disciplinario
De acuerdo con la normativa, este tipo de infracción conlleva la suspensión de la licencia de conducción por tres años y una multa cercana a los seis millones de pesos. A esto se sumaría la sanción por no contar con el SOAT vigente, lo que podría elevar el valor total de las multas a más de nueve millones de pesos.
Mientras avanza el proceso contravencional, la licencia sería retenida de forma provisional, lo que impediría a la agente ejercer sus funciones. La administración municipal ordenó además la apertura de un proceso disciplinario interno.
Las autoridades reiteraron que este caso envía un mensaje claro: las normas deben cumplirse sin excepción, incluso por quienes tienen la responsabilidad de hacerlas respetar.



