Fiscales de la Unidad de Vida iniciaron este viernes el interrogatorio a Zenaida Pava Vargas para establecer su responsabilidad en la entrega de las frambuesas contaminadas con talio que causaron la muerte de dos menores en abril de 2025, diligencia en la que la mujer deberá explicar las circunstancias de tiempo, modo y lugar por las que suministró el paquete y su contacto permanente con el transportador durante el recorrido, según revelaron conversaciones de chat en poder de las autoridades.
El ente investigador busca determinar si existen méritos para una imputación formal o si la investigación contra Pava Vargas debe archivarse. La citación se ordenó tras el testimonio del domiciliario encargado del transporte, quien aseguró que fue ella quien le entregó la bolsa sellada en un edificio blanco al norte de Bogotá y le pagó en efectivo para llevarla a la residencia de la familia De Bedout.
El relato del conductor, pieza central del expediente, detalló que el envío fue rechazado inicialmente en el destino. Una menor de aproximadamente 13 años indicó que no esperaban ningún paquete y que este carecía de destinatario claro, lo que motivó al mensajero a retirarse del lugar.
Sin embargo, el testigo afirmó que Pava Vargas lo contactó telefónicamente cuando este ya regresaba para devolver la encomienda. Según su declaración, la mujer cuestionó la cancelación del servicio y exigió el retorno a la vivienda. “Yo le dije que yo ya iba de regreso para devolverle el pedido donde ella lo había entregado y ella me dijo que no, que le hiciera el favor de devolverme”, narró el domiciliario a la Fiscalía.
La mujer ofreció pagar un excedente de dinero para garantizar la entrega. Tras la insistencia, el paquete ingresó al domicilio bajo la premisa de ser un regalo para Martín De Bedout y la mujer monitoreó la recepción hasta el final. A las 6:35 p.m., envió un mensaje de texto para confirmar la entrega y excusarse por no transferir el dinero extra de inmediato, pues alegó que se desplazaba en un articulado de TransMilenio.
Previo a la diligencia, Zenaida Pava envió una carta a la Fiscalía en la que negó cualquier vínculo con el crimen y cuestionó la difusión de su identidad. En la misiva, revelada por El Tiempo, sostuvo que su imagen se divulgó “de manera irresponsable y sin ninguna verificación”.
Pava Vargas aseguró desconocer a Zulma Guzmán, principal sospechosa del caso, y afirmó que se enteró de su vinculación al proceso únicamente a través de la prensa. “Yo soy una mujer de 63 años, trabajadora, no tengo nada que ocultar. Mi vida es una hoja abierta para el que la quiera ver”, manifestó en el documento.
La investigación también exploró la relación entre el lugar donde Pava entregó las frambuesas y la oficina de Jeisson Rosas, señalado como “mentalista” de Zulma Guzmán. El abogado de Rosas, Jesús Vergara, desvirtuó una conexión directa y explicó que el edificio alberga múltiples consultorios y salas de espera de libre acceso.
Vergara aseguró que su cliente se encontraba en Europa el día de los hechos y que los controles de ingreso al inmueble en esa fecha no eran estrictos, lo que permitía la entrada de personas sin un registro detallado asociado a su oficina.
De manera paralela, las autoridades actualizaron la información sobre la captura de Zulma Guzmán en el Reino Unido. Aunque inicialmente se reportó un intento de suicidio, la periodista María Elvira Arango reveló que Interpol describió el hecho como una maniobra de evasión. Guzmán se lanzó al río Támesis al notar la presencia policial para notificarle el requerimiento judicial en su contra por el homicidio de las dos menores.



