viernes, agosto 29, 2025

La esperanza de decenas de familias crece junto con la espesa vegetación que cubre el clausurado cementerio San Antonio de Padua en Pitalito, lugar donde se desarrolla una nueva intervención técnica forense liderada por la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD).

Entre el 19 y el 29 de agosto, este camposanto será escenario de una labor humanitaria que busca dar respuesta al paradero de víctimas del conflicto armado.

Una intervención con sentido humanitario

Según explicó Isaac Giraldo, investigador humanitario de la UBPD en el Huila, durante dos semanas se intervendrán diez sitios en tierra donde podrían hallarse entre 10 y 12 cuerpos no identificados y no reclamados, inhumados en este lugar entre 2003 y 2012.

“De acuerdo con la investigación humanitaria y extrajudicial, estos cuerpos corresponden a personas que perdieron la vida en hechos del conflicto armado en diferentes municipios del sur del Huila y que fueron enterrados en este cementerio”, precisó Giraldo.

La labor está a cargo de profesionales en antropología forense, criminalística y topografía, y, por primera vez en Pitalito, cuenta con el apoyo de seis exintegrantes de la Fuerza Pública que comparecen ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), en el marco de acciones restaurativas.

Un cementerio como lugar de memoria

El cementerio San Antonio de Padua cuenta con medidas de protección de la JEP desde marzo de este año, debido a que en sus registros reposan al menos 87 cuerpos de personas no identificadas vinculadas con el conflicto. En la intervención más reciente, realizada en diciembre de 2024, la UBPD recuperó 23 cuerpos, de los cuales cuatro ya fueron entregados a sus familias en departamentos como Caquetá, Cesar, Cauca y Huila. Otros tres están próximos a ser entregados, mientras que el resto continúa en proceso de identificación.

En esta segunda fase, además de las labores forenses, se llevará a cabo la iniciativa “La Ruta de la Memoria”, una estrategia que busca resignificar los cementerios como espacios de dignificación de las víctimas y de las familias que aún esperan noticias de sus desaparecidos.

“Porque allí se guarda el testimonio y siguen reposando cientos de cuerpos en todo el país de personas víctimas de desaparición, que en algún lugar tienen una familia que los está esperando”, concluyó Giraldo.

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